Objetos que siguen contando historias
- atahualpacomunicac
- 20 jul
- 2 Min. de lectura
Tónicos, polvos y recuerdos: objetos que siguen contando historias
Un viaje a través de los productos que marcaron generaciones
En la Farmacia Atahualpa no solo se despachan medicamentos: también se preservan historias. Y muchas de ellas están escritas en las etiquetas, las cajas y los frascos que sobreviven al paso del tiempo. Basta con detenerse frente a los estantes del pequeño museo boticario que habita en el local para entender cuánto pueden contar los objetos, si se los deja hablar.
Entre esos protagonistas silenciosos, hay dos productos que despertaron más de una sonrisa al ser redescubiertos recientemente: el tónico Floid y el Polvo Lysoform para el cuerpo.
Floid: el clásico de las barberías
Con su característico frasco ámbar y su fragancia mentolada, el Floid fue durante décadas un infaltable en las barberías del Uruguay. Este aftershave, de origen español, no solo refrescaba la piel tras el afeitado, sino que representaba todo un ritual de masculinidad, cuidado y estilo.
Lo curioso es que, a pesar del paso del tiempo, Floid sigue existiendo y se comercializa con su presentación original en España. Su continuidad lo convierte en un verdadero ícono del cuidado personal, capaz de atravesar generaciones y mantenerse vigente.
En el museo de Atahualpa, su frasco es también una cápsula de memoria: evoca los días en que el afeitado no era apuro, sino ceremonia.
Lysoform en polvo: higiene, suavidad y una estética inolvidable
El Polvo Lysoform para el cuerpo, desarrollado por Mendel & Cía. en Argentina, fue otro de esos productos que marcaron época. Pensado para el cuidado de la piel de niños y adultos, ayudaba a mantener la frescura, evitar irritaciones por calor y aportar una agradable sensación de suavidad.
En Farmacia Atahualpa conservamos una de esas piezas originales como símbolo de una época donde la higiene también era parte del ritual diario familiar.
Memoria en objetos
Estos productos no solo forman parte de la historia farmacéutica, sino de la historia cotidiana de las familias. En una época donde todo se reinventa, rescatarlos no es una nostalgia vacía: es una forma de conectar pasado y presente, de entender que la salud también tiene aroma, textura y recuerdos.
En este mes de aniversario, queremos seguir compartiendo estos fragmentos de historia. Porque en cada frasco hay un pedazo de barrio, de abuelos, de costumbres que siguen vivas.





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