Resumen de la nota – Revista Kairós, julio 1993 Título original: “Esplendores de la Belle Époque en una botica casi centenaria”
- atahualpacomunicac
- 24 may
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La Farmacia Atahualpa es presentada como un ejemplo vivo de una botica que, a sus 85 años de existencia en 1993, sigue representando una forma de ejercer la farmacia con vocación, memoria y servicio. , la farmacia fue creciendo en un entorno rural que lentamente se urbanizaba. Don Pascual instaló su farmacia con alma emprendedora y con sentido de servicio, construyendo desde el inicio una fuerte conexión con los vecinos.
Su hijo, Héctor Faccio, continuó con esa tradición. Comenzó a trabajar en la farmacia a los 12 años y dedicó su vida a sostener el legado familiar, primero junto a su madre y luego con su hermana Cecilia. La farmacia permaneció 41 años en una esquina y 44 en otra, siempre en Millán y Reyes. En ese tiempo, se transformó en un museo viviente que alberga frascos, utensilios, morteros y objetos medicinales con más de un siglo de historia.
La nota subraya que Atahualpa no es solo una farmacia, sino un lugar donde conviven el recuerdo y el presente. Se mencionan objetos que pertenecieron a farmacias europeas del siglo XIX, y se destaca la pasión con que Héctor Faccio ha recolectado, conservado y exhibido piezas únicas: desde frascos de glicerina pura de 1908 hasta cajas de medicamentos históricos y colecciones de ventosas, pastilleros y jeringas.
El testimonio de Faccio es emotivo y claro:
“Una farmacia debe ser siempre una farmacia.”Él sostiene que, aunque el mundo cambie, la esencia del farmacéutico como servidor ético y consejero de confianza debe mantenerse.
También se menciona cómo recibió cartas, saludos y homenajes de vecinos y clientas que se sienten parte de la historia de la botica, consolidando a Atahualpa como un símbolo barrial, un lugar donde el tiempo no borra, sino que preserva.





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